ESCRITORA

Es narradora de ficción y de non fiction.

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El álbum de María

En ficción, ha publicado libros de cuentos (Cuentos cortos y cortísimos; Versión libre; De viudas y de fantasmas) cuentos para niños (Cuentos del espacio), nouvelles (El fisgón) y novelas (El lugar de la herida; Los veraneantes), explorando las posibilidades de este último género en modalidades consideradas subalternas, como la novela de aventuras (sin título definitivo) o el melodrama (El álbum de María).

En el campo de la non fiction, entre finales de la década del setenta y principios del ochenta, se ocupó de los autores de su generación, a partir de que coordinara con Leonardo Moledo un DOCUMENTO de resistencia a la dictadura, subscripto por la mayoría de los narradores nacidos entre 1940 y 1950, que se publicó en 1981.

A pesar que, después de que esa suerte de manifiesto en contra de "la perversión del lenguaje, la desaparición de escritores, la violencia de estado y la censura" fue dado a conocer, el grupo se dispersó, su interés por desentrañar algunas características comunes de la llamada generación del 70 continuaría, dando lugar a múltiples reportajes, notas periodísticas y una antología (Cuentos de la crisis), con un segundo tomo previsto que nunca se publicó.

En 1987 traba una estrecha amistad con Manuel Puig en Río de Janeiro. Esta relación coincide con la reelaboración de su primera novela, El lugar de la herida, que había obtenido el Premio Union Carbide en 1985, con un jurado integrado por Enrique Pezzoni, María Granata y Atols Tapia.

A pesar de ese reconocimiento, la autora sentía que una parte de la novela - la intermedia, escrita totalmente en diálogos entre varios personajes, sin identificación particular más allá de la que surge de lo dicho - ofrecía mayores posibilidades. Por ello encara la elaboración de una segunda obra, Los veraneantes, que se inicia con la segunda parte de El lugar de la herida, y transcurre cronológicamente sin alterar el  final de la anterior, pero usando el mismo recurso literario, es decir completamente en diálogos.

Manuel Puig la lee en 1989 y, considerando que es "una vuelta de tuerca más compleja a su recurso narrativo del diálogo", ya que amplia el número de personajes indefinidamente, "sin pretender copiar la temática ni la ideología de sus novelas" (ambas, citas de cartas), porque ésta es una obra de reconstrucción histórica, se propone conseguir que uno de sus editores la publique. Manuel Puig muere en julio de 1990 habiendo recibido el rechazo de Seix Barral, con el argumento de Los veraneantes es "demasiado argentina" y el entusiasmo de un editor de la Editorial Diana de México, que le transmite su interés en hacerlo (también, cita de carta). Por fin, la novela se publica en Caracas en 1996.

Pero la amistad y complicidad con Manuel Puig prolongará sus efectos en el tiempo, dándole fuerzas para enfrentar la solemnidad de la literatura aceptada y reconocida, abordando los márgenes del género novela. Por otra parte, el testimonio vital y literario de su relación con Puig, Manuel Mugica Laínez y María Granata se plasma en su libro Manuel, María y Manuel, que anticipa una non fiction atípica, mezcla de ensayo y testimonio.

También en Brasil, abandona las preocupaciones por su generación para enamorarse de las vanguardias históricas, posiblemente porque encuentra en ellas el heroísmo y solidaridad ausentes en la propia. A finales de 1986, cuando ella llega a ese país para hacerse cargo de la Dirección del Instituto Cultural Argentino en Río, se había iniciado una suerte de revalorización del modernismo brasileño (equivalente a la vanguardia - de modernism en inglés, por ausencia del modernismo hispanoamericano).

Esa circunstancia  la convoca, no solo a estudiar ese movimiento, sino a compararlo con su equivalente argentino, la vanguardia histórica. De allí surge Vanguardia argentina y modernismo brasileño, años 20, libro para el que cuenta con la ayuda y orientación de dos argentinos abrasileñados: Raúl Antelo  de la Universidad de Santa Catalina y Jorge Schwarzt, de la Universidad de San Paulo.

Con J. Schwartz colabora en su libro Vanguardias Latinoamericanas, para el que traduce del portugués los dos manifiestos más conocidos de Oswald de Andrade, Pao Brazil y Antropofagía, cuyas versiones anteriores eran imprecisas. También seleccionan conjuntamente los textos fundamentales de la vanguardia argentina para el libro Vanguarda argentina anos 20, que se publica en Brasil en 1990.

Los textos de ficción que se suceden, van a alternarse con non fiction cada vez más frecuente: Islario, viajes por islas de América del Sur, donde se cristaliza su vocación por la investigación y su labor diplomática, en un área geográfica que le será muy frecuentada.

Los dos siguientes libros marca su evolución hacia el tratamiento conjunto de la literatura y el arte: La Utopía latinoamericana en Xul Solar, Matta y Lam, que revela una lectura inédita de las obras de estos pintores y la participación en el libro antológico de la Colección de arte de la Cancillería Argentina, que ayudó a conformar desde la Presidencia de la Comisión Asesora que hizo la selección.  

De su estancia en Venezuela y los viajes por el área que realiza por razones personales y profesionales, surge un nuevo islario, Diario del Caribe, con material geográfico, cultural y político de esta área tan mentada y tan poco conocida.

Escribe El álbum de María y, luego, otra novela; Antiguos Cadáveres (aún inédita), ambas, como se dijo, en la línea de explorar los límites de los subgéneros, del melodrama en el primer caso y del relato de espionaje-aventura, en el segundo. Al mismo tiempo, investigaba la producción de vanguardia de Norah Borges, para lo que fue fundamental su residencia en España entre 2001 y 2003, ya que la mayor parte de ella fue reproducida en revistas españolas entre 1921 y 1936. En Norah Borges, la vanguardia enmascarada, recién publicada en 2009, expone la tesis de que la artista abandonó su rumbo y se enmascaró para responder a los requerimientos sociales de una mujer casada de su época.

Dentro del marco de las investigaciones sobre la vanguardia latinoamericana había percibido que existía una aparente incongruencia entre la enorme influencia cultural italiana en el Río de la Plata, especialmente en Buenos Aires, y la ausencia de influencia del futurismo en la vanguardia local.

En una primera fase, analiza la presencia de actores italianos en los grupos locales, entre los que detecta a Piero Illari, quien publicó la única revista vinculada a la corriente en Argentina, Rovente futurista (1924) –pese al equívoco título de Los raros, una revista de orientación futurista, editada por Bartolomé Galíndez en 1920- y se vincula a la revista Martín Fierro, donde publica varias colaboraciones. Conjuntamente con los Profs. Briganti, de la Universidad de Parma que se encontraban abocados a la reconstrucción de la vida y la obra de este futurista casi desconocido en Italia, produce el libro colectivo: Pierro Illari: un futurista tra due mondi, que se publica en 2008.

En forma paralela investiga las huellas que dejara la corriente italiana en el Río de la Plata y las posibles razones por las que no haya ejercido una mayor y más extendida, así como los dos viajes de Marinetti al cono sur (1926 y 1936). El resultado es la obra: La esquiva huella del futurismo en el Río de la Plata, publicado en 2009 como parte de los actos vinculados al Centenario del Primer Manifiesto Futurista (Marinetti, París, 1909).

Doblemente vinculado al campo de las figuras destacadas de la vanguardia argentina y, parcialmente, a algunos artistas plásticos futuristas, la obra de Pettoruti, crítico en Crítica, realizado conjuntamente con Sergio Baur, recopila las no siempre accesibles crónicas que el pintor hizo para el diario de Botana durante el primer semestre de 1927, enriquecidos por sendos ensayos sobre los artistas seleccionados.

En la actualidad concluye la elaboración del libro El margen de la vanguardia, que aborda temas y figuras marginales a la vanguardia argentina y latinoamericana.

 

 

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PREMIOS

  • Premio Sigwart Blum a los videos de arte 2001, otorgado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte,  por el texto al video Juego de Manos, de Matilde Marín, Andrés Denegri y Paz Encina. 
  • Premio Bienal Municipal Eduardo Mallea por Versión libre, 1986
  • Premio Nacional-Regional por “De viudas y de fantasmas”, 1986
  • Premio de Novela Union Carbide por “El lugar de la herida”, 1985
  • Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, Categoría Inéditos, por “Cuentos Cortos y Cortísimos”, 1974