LA ESQUIVA HUELLA DEL FUTURISMO

 

EN EL RIO DE LA PLATA

 

Piero Illari: un futurista tra due mondi

SOBRE EL LIBRO

Este libro es el resultado de la primera investigación orgánica sobre la influencia del futurismo italiano en la vanguardia rioplatense. Inexplicablemente, y a pesar de la evidente influencia cultural italiana, sobre todo en Buenos Aires, ningún investigador se había internado en el laberinto de las obras literarias, plásticas y de otras disciplinas en búsqueda de un rastro muchas veces difuso.

La investigación cuyo resultado es esta obra, se hizo en paralelo a la realizada conjuntamente con los Profesores Paolo y Andrea Briganti, de la Universidad de Parma, para Piero Illari: un futirista tra due mondi, por lo que la vida y la obra de éste, ahora en castellano, aparece resumida en el Capítulo 2.

En el capítulo 1 se detalla la recepción que el futurismo italiano tuvo en el Río de la Plata, describiéndose la forma en que llegaron los primeros documentos y las obras emblemáticas, así como se desmitifican aquellas adjudicaciones de futurista realizadas erróneamente y que se han venido transmitiendo sin el análisis crítico correspondiente. También se recupera la figura olvidada del ensayista y diplomático Alberto Candioti, el primer rioplatense que, en tiempo real (1923), anticipó las razones por las que la corriente italiana tendría muchas dificultades para afincarse en América.

Los capítulos 3 y 4 descubren las vinculaciones con el futurismo de escritores y artistas plásticos rioplatenses, algunos prácticamente desconocidos, como Juan Cruz Mateo, y la relación entre su obra y la del uruguayo Rafael Barradas.

Más adelante, la obra aborda el cruce entre el manifiesto y otros documentos iniciales del futurismo italiano, con la lectura que de ellos hicieron los intelectuales catalanes residentes en Argentina, originalmente influidos por la convicción de que el mallorquín Gabriel Alomar había sido el inventor del término y, de alguna manera, plagiado e ignorado por Marinetti.

También se reconstruye por primera vez el segundo viaje de Marinetti al Río de la Plata, realizado en 1936 con motivo de un Congreso Internacional de los Pen Club, cuando la corriente ya estaba en plena decadencia y desprestigiada por su adhesión al fascismo.

La autora termina afirmando que: esta obra de ninguna manera pretende agotar el tema sino apenas plantear las cuestiones básicas de la problemática, al tiempo que rescatar algunas figuras olvidadas o ignoradas, que tuvieron vinculación con el tema principal, como Illari, Candioti, Juan Cruz Mateo, etcétera. Y, además, dejar abierto un abanico de líneas de investigación que puedan ser transitadas por mí o por otros. Me refiero a la cuestión de por qué no existió en el Río de la Plata un grupo futurista, a la que yo he dado algunas interpretaciones que no tienen que ser taxativas ni concluyentes.[...]
En definitiva, este libro sólo se arroga el mérito de haber roto el candado que vedaba el ingreso a un altillo misterioso, en el portentoso edificio de las investigaciones sobre las vanguardias históricas en el Cono Sur.

 

SOBRE LA EDICIÓN FACSIMILAR

ROVENTE FUTURISTA

QUE ACOMPAÑA AL VOLUMEN

Piero Illari: un futurista tra due mondi

Son pocas la menciones a Piero Illari en los estudios sobre la vanguardia rioplatense, pero la gacetilla publicada en el número 14/15 de Martín Fierro, que anuncia la salida del número argentino de la revista Rovente Futurista –en Italia se llamó sólo Rovente-, con la nómina de colaboradores y grandes elogios a la calidad de la edición, había quedado completamente ignorada hasta ahora. Cuando la descubrimos en ese número de Martín Fierro, casi perdida en una larga columna de Bibliográficas, en el apartado de Las nuevas revistas, nos produjo una gran excitación ya que, de existir realmente, ella sería la única publicación futurista editada en el Río de la Plata – porque, como puede verse en este libro, Los raros, una revista de orientación futurista dirigida por Bartolomé Galíndez, pese a tu título, no lo fue. Sin embargo, el temor a la decepción surgió de inmediato. Es conocido que Martín Fierro anticipaba noticias, incluso libros, que nunca se produjeron, por lo que debíamos convivir con ambos sentimientos encontrados. Y, como es bien sabido, la prueba negativa no es tal, por lo que si no la encontrábamos, la duda nos acompañaría siempre.

El repositorio primario y natural no existía: la familia Illari no conserva ningún papel de Piero de su período futurista, por lo que la búsqueda, primero, tuvo una orientación tradicional: las hemerotecas de las tres Bibliotecas más importantes de Argentina, en el rubro publicaciones periódicas; después acudimos a las colecciones privadas de publicaciones y documentación, sin descartar archivos vinculados remotamente con Illari, como el de la Inmigración y el de publicaciones socialistas o el de la Fundación para la Emigración Italiana de Lucca.

Pasamos a sospechar que el problema radicase en el hecho de que, posiblemente la totalidad o la mayor parte de las colaboraciones, estuvieran escritas en italiano por lo que acudimos a todas las instituciones argetino-italianas. Por último, recurrimos al inagotable catálogo de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos que, hasta ahora siempre nos había dado información precisa, pero todos somos humanos… No solo nos respondieron que ellos no tenían Rovente futurista argentina, sino que no figuraba en el catálogo de ninguna biblioteca de la Unión.

En ese punto decidimos servirnos de métodos de búsqueda indirectos: listamos los colaboradores argentinos de Rovente futurista que aparecen citados en Martín Fierro - Pedro Juan Vignale, Alfonsina Storni, Evar Méndez y Eduardo Pettoruti, y comenzamos la búsqueda de sus archivos personales, pensando que alguno de ellos podía haber conservado la revista. Así descubrimos que, por ejemplo, en la bibliografía pormenorizada de Alfonsina no figura su colaboración con Rovente futurista, lo que generó una nueva sospecha sobre la real existencia de la revista argentina de Illari.

Como Illari estuvo casi obsesivamente presente en nuestras conversaciones durante ese tiempo, mencionamos la búsqueda, entre otros, al galerista Enrique Scheinsohn, que mantiene contactos frecuentes con sus pares de Nueva York. El nos comentó que había conocido, en la Galería Rachel Adler, a la hija de Marinetti, ya anciana que vivía en los Estados Unidos. Escribimos a Rachel quien, generosamente, nos contó que parte o la totalidad del Archivo de Marinetti había quedado, en virtud de algún arreglo hecho en vida de la hija, en la Biblioteca de la Universidad de Yale. Esta confirmación fue ratificada por Andrea Briganti. De una exhaustiva búsqueda a través de la página web de la Biblioteca de Yale, por fin, aparecieron dos misteriosas imágenes. Parecían volantes de publicidad o algo así, pero nos alentaron porque abonaban la hipótesis de que sí había salido el número argentino de Rovente futurista.

Pedimos a Jorge Schwartz que nos mandara una copia del inventario de las obras latinoamericanas del Archivo Marinetti que él realizó en 1984 y solo se había publicado en portugués en el Boletín de la Biblioteca Mario de Andrade, de San Pablo. Allí figura Rovente futurista publicada en Buenos Aires y, aunque él no recordaba si se trataba de la revista completa o sólo de una hoja de publicidad, esa referencia nos alentó.

Josefina Ludmer, entonces docente de Yale, nos sugirió para la tarea de confirmación a uno de sus asistentes, Lizardo Kahan, quien lo hizo con la máxima eficiencia y rapidez. Rovente Futurista edición argentina, estaba en la Biblioteca Beinecke de Libros y Manuscritos Raros de la Universidad de Yale, Archivo Marinetti.

Así llegó a nuestras manos, desde Estados Unidos, la revista que el parmesano Illari publicó en Argentina en 1924 y de la que ningún archivo o biblioteca argentinos, hasta donde pudimos llegar, contaba con ejemplar alguno. Gracias a la presente edición facsimilar, a partir de hoy, podrá ser consultado por todos los interesados en el tema.

 

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